Fundación Wassu en Casamance, Senegal: investigando la MGF, ritos, valores e identidad

Han pasado 20 años desde que el gobierno de Senegal aprobó en 1999 una ley que prohíbe explícitamente la mutilación genital femenina (MGF). Durante este período, entidades públicas y, sobre todo, ONGs locales e internacionales, han implementado numerosos proyectos de sensibilización y prevención en pos del abandono de la MGF.

Sin embargo, pese a todo el despliegue de iniciativas, la práctica continúa viva en varias regiones del país y las estadísticas muestran que, en los últimos años, la evolución de la prevalencia de la MGF entre mujeres de 15 a 49 años, no muestra cambios relevantes: 25% en 2014, 24% en 2015, 23% en 2016 y 24% en 2017.

El equipo de Fundación Wassu decidió investigar el contexto senegalés, en particular el de la región de Baja-Casamance, que limita al norte con Gambia y cuenta con porcentajes muy elevados de la práctica, llegando a 84,9% en Sédhiou, 80,7% en Kolda y 60,5% en la región de Ziguinchor. Adquirir este conocimiento profundo a nivel socio-antropológico en relación a las actitudes y prácticas respecto de la MGF, es un paso previo fundamental para cualquier intervención preventiva y marca el inicio del proceso de exportación y adecuación de la metodología Wassu, desarrollada en Gambia, a Senegal.

La propuesta de investigación, implementada por el equipo de Fundación Wassu y supervisada por el de Wassu Gambia Kafo, cuenta con el apoyo y cofinanciación tanto de Garapenerako Lankidetzaren Euskal Agentzia (Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo, AVCD), como de Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament (ACCD).

MGF a edades tempranas y de forma clandestina

Los hallazgos de esta fase de la investigación se han plasmado en un informe para la AVCD y un artículo científico publicado en el Journal of the Anthropological Society of Oxford (JASO), comprometido con la ACCD.

A nivel de conclusiones, la investigación muestra que hay un cambio en el ritual ligado a la MGF, que ahora se practica a edades muy tempranas y en la clandestinidad, con el fin de evitar la persecución de la ley. Mientras que la iniciación se realiza ahora en la adolescencia y se sigue celebrando en público. Esta situación pone de relieve lo importante que continúa siendo para las mujeres la escisión e iniciación, como reivindicaciones de identidad étnica y de género, esenciales para ser incorporadas en la sociedad como mujeres en pleno derecho.

También se manifiesta el frágil impacto de las políticas gubernamentales, así como del trabajo de las ONGs en la población local, si se les compara con el peso de la sociedad y valores tradicionales, percibidos como más necesarios, útiles y próximos por parte de las comunidades.

Pese a esto, tanto en el informe como en el artículo, se menciona que hay mujeres y hombres que han cambiado de opinión respecto de la práctica, por los efectos de la sensibilización o por sus experiencias personales, e incluso algunas iniciadoras han abandonado su oficio.

En definitiva, aunque según la percepción local hay una tendencia clara que mantiene la escisión como un elemento crucial en la vida de muchas mujeres, no es menos cierto que la pluralidad de voces en la región cada día es más diversa”. (Tomàs; Kaplan; Le Charles, 2018)

En una siguiente fase del proyecto, el conocimiento adquirido a través de la investigación en terreno, permitirá adaptar e imprimir material didáctico para formaciones, así como diseñar intervenciones preventivas adecuadas desde una postura respetuosa que reconoce las creencias y valores de las comunidades.

Leer artículo “Female genital mutilation/cutting in Basse-Casamance (Senegal): Multiple voices from a plural south” (Tomàs; Kaplan; Le Charles, 2018)
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